viernes, 30 de enero de 2009

JESÚS URCELOY



DICIEMBRE
Noticias desde el yermo


Estas "Noticias desde el yermo" no vienen desde el yermo sino desde un lugar fértil, de vegetación lujuriosa (léase en todos los sentidos) desde un rincón repleto de conocimiento, de riqueza de espíritu, de facilidad comunicativa, de ganas, de empuje vital ¡Qué diablos, yermo! Otra cosa será la sensación de soledad, de vacío, de sequedad que el poeta sienta frente a la vida, frente a sí mismo a veces, frente a la palabra incapaz de recoger nuestra percepción del mundo.
Jesús Urceloy, en esta última entrega vuelve a ser el poeta multiforme a que nos tiene acostumbrados —bien acostumbrados—. No se entretiene sólo en juegos de artificio, en revisión de ombligo, en los dimes y diretes soporíferos con que tantos poetas nos castigan. Él no, él esgrime ideas de verdad, realidad personalizada, humorística seriedad, irónica ternura, lujo palabrero sin superfluos oropeles. Un escaparate que esconde, tras la aparente ligereza, auténticas bombas de profundidad.
Este libro es un lujo que hace la poesía algo cercano, habitable. En los poemas de Urceloy todos podemos ser cómplices. Eso es lo mejor.

“DICIEMBRE, noticias desde el yermo”
(III Premio Internacional de poesía, Margarita Hierro)
Edita: Fundación Centro de Poesía José Hierro
Colección Alegría
fundacion@cpoesiajosehierro.org

Blog del autor: http://nadienostocaloshuevos.blogspot.com/

Algunos Poemas de Jesús Urceloy


RAZONES TONTAS PARA ODIAR A TINTÍN

Tintín me parecía un niño bien. Yo odiaba
a todo niño bien, las altas cunas.
Tal vez porque la mía
fue de hierro y de muelles o una manta en el suelo.

Tintín, digo, era un niño rubito y buscavidas,
un repipi con perro,
—perdón— con casi perro,
y unos bombachos tercos y con raya.

Tintín, caracolillo sobre la frente. El listo.
Como el listo de clase: repeinadito y pulcro,
y que era reportero nosequé y nosedónde,
ni cómo le enchufaron ni si tenía nómina.

El tonto de Tintín siempre encontraba puertas
secretas tras los muros en el último instante,

y mataban a otro.


MATEO NECKER ESCAPA AL AMANECER DEL CASTILLO DE BRUNSWICK

Esta noche, mi amor, tuve un sueño difícil

que era viejo y te amaba y aún dormías conmigo.


¿POR QUÉ ESCRIBIR POESÍA SI PODEMOS HABLAR POR TELÉFONO?

(Léase guardando las pausas versales)

Fue ella.

Me lo dijo

por teléfono.

Ella:

la que no deberíamorir jamás. (No), (Nunca)

—aunque estos diecisiete

años sin su desnudo...—

No importa. (En aquel tiempo

no existían los móviles).

Me lo leyó.

Le dije

tras dos largos, intensos

silencios respirando,

que era la hostia (la hostia)

—por entonces mi idioma

era mejor que éste

que hoy uso, o por lo menos

se me entendía más—:

"es cojonudo, tía".

Me sonaba. No quise

aventurar un nombre.

No tenía ni idea:

no tenía ni puta

idea.

Entonces dijo

—ella, la que no muere—

justo antes de colgar

las palabras más bellas

que un hombre escuchó nunca

de labios de mujer:

"es tuyo, gilipollas".


1 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre es bueno leer lo que no se dice. Aunque a veces haya que contar lo que no se lee. Aunque sea nuestro. Acabo de darme cuenta leyendo tus poemas que a veces el teléfono suena para bien.

Parabienes.

Emilio Porta